lunes, 7 de noviembre de 2011

Micro Patriarcados



Desde que a finales del siglo XVIII Mary Wollstonecraft escribiera su "Vindicación de los derechos de la mujer" sucesivas e incesantes voces han proclamado los valores feministas y la lucha por alcanzar la efectiva igualdad de género. No es poco lo que se ha conseguido... En el caso de España, aunque estas voces fueron calladas durante los años de la dictadura del “generalísimo", en los últimos treinta años las mujeres hemos ido haciéndonos hueco en el ámbito público* conquistando aquello que la burda tradición maschilista le arrebató cuando Eva fue expulsada del paraíso.

El actual gobierno socialista, -ahora puede que en sus últimos días-, pese a sus cuestionables políticas económicas, en el ámbito social ha hecho los deberes y por ello debemos reconocerle su excelente labor, ya que, en estos ocho años de mandato, han visto la luz leyes como la LO 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género; Ley 13/2005 de 1 de julio,  por la que modifica el Código Civil para permitir a las personas del mismo género contraer matrimonio o la Ley 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres; todas ellas con la misma finalidad: Paliar la discriminación que la mitad de la sociedad sufre por razón de sexo.

Dicho lo anterior, vemos que el poder público con su trabajo ha dado los instrumentos necesarios para construir una sociedad paritaria -las leyes- y ha creado instituciones públicas para garantizar la protección de los derechos de la mujer . Sin embargo, no se alcanzan los resultados pretendidos, ¿qué está pasando?

LOS PEQUEÑOS PATRIARCADOS

ANÉCDOTA.- Cae en manos de Clara, una estudiante de empesariales un libro: "Feminismo para principiantes" de Nuria Varela, comienza a leerlo y su padre, le pregunta "¿Qué es eso que estás leyendo?", Clara le contesta que es un libro que cuenta la historia de la mujer a lo largo de los siglos y como ésta ha ido luchando por conseguir la igualdad. El padre calla. En ese instante llega la hermana pequeña de 10 años y le pregunta, "¿Feminismo? ¿Qué es eso?", y el padre, aparentemente nervioso, empieza a decir "¡Callaos que me molestais!, estoy viendo el futbol, ya se lo contarás luego", las hermanas empiezan a hablar en voz baja y el padre continua diciendo "Callaos, no hableis de eso, no puedo enterarme del futbol". Debido a la tensión que se respiraba en el ambiente, la hermana mayor  previendo una inminente discusión decide callar y decirle a su hermana, ya te lo contaré.

Es en la estructura básica de nuestra sociedad, la familia, donde esta discriminación social se encuentra más arraigada. Los tradicionales -no por ello adecuados- hogares patriarcales están educando jóvenes ciudadanas y ciudadanos involucionados, en tanto que la transmisión de los diferentes roles familiares y sociales se siguen determinando de acuerdo con el sexo de la persona. Sin llamar la atención, madres y padres, que se presumen demócratas, hablan a sus hijos de la igualdad de TODOS los seres humanos, mientras que el hombre de  la casa espera  -periódico o mando de la TV en mano- la cena en la mesa, las camisas planchadas y la adoración constante, transcurriendo los días con toda normalidad, ningún miembro de la familia percibe anomalía alguna. CINISMO. 

A todo esto no puedo evitar preguntarme de qué manera podemos luchar contra los que se creen héroes de guerra; qué hay que hacer para desarmar y reconstruir estas estructuras tan inexorables -por clásicas, que es lo más penoso-;  cómo abrir los ojos a las/los perjudicados por esta injusticia y lo que es más difícil cómo motivarlas/los para unirse a esta "discreta" batalla.

Yolanda Mª Hidalgo Obregón



*"Ámbito público" entendido en el sentido amplio de la palabra, esto es, no sólo la inserción laboral de la mujer en la función pública, donde incluso supera en número al hombre, sino también la inserción en la empresa privada, donde, sin embargo, no le acompaña la misma fortuna.

2 comentarios:

  1. Y no te olvides de la educación para la ciudadanía que intenta corregir precisamente, la educación de hogar patriarcal con el que se crece en muchas casas.

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  2. Cierto, pero para mí el panorama es absolutamente desolador, porque la educación de los hogares seguirá teniendo más fuerza ya que es en cierto modo "subliminal". Sin embargo, como soy siempre una persona bastante positiva me consuelo con pensar que las personas que poco a poco vamos formando nuestros propios hogares estamos concienciados y evitaremos este tipo de situaciones. Por cierto, te recomiendo encarecidamente el libro de Nuria Varela, lo puedes encontrar en la facultad de enfermeria.

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