jueves, 24 de noviembre de 2011

Los adoquines del zapatero




Ayer fui al zapatero. Tenía que recoger unos botines que necesitaban tapas nuevas. La visita fue bastante breve, pero me dio que pensar...

Yo: ¡Hola!, vengo a recoger unos botines. Aquellos marrones.
Z: Muy bien. Aquí tienes, con sus tapas nuevas. Además, como puedes ver, les he pintado un poco el tacón porque estaba la piel levantada.
Yo: ¡Ah! Muchisimas gracias. Estas piedras de la judería me tienen todos los zapatos de tacón rozados, son horribles...
Z: Esas piedras son las que me dan a mi de comer.
Yo: (Risa nerviosa), ¿Cuánto es entonces?
Z: ¡Cuatro euritos nada más!
Yo: Bien. Aquí está, justo. ¡Muchas gracias!, ¡Hasta luego!
Z: ¡Hasta pronto!

El otro punto de vista. La empatía. Una vez leí que la empatía es "como tratar de ponerse los zapatos de otra persona", ardua tarea si tienes los pies más grandes o más pequeños que el otro, porque te hacen daño o se te caen. Pero en cualquier caso, siempre puedes doblar la parte de atras y ponértelos a modo de chanclas, es cuestión de ingenio y voluntad.